Distancia de Seguridad: una Cuestión de vida o muerte
Este espacio libre es lo que denominaremos “distancia de seguridad entre vehículos”, ya que mantener la misma, en forma constante, garantiza la posibilidad de detener o disminuir nuestra marcha sin riesgo de impactar o sufrir un accidente.
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La estrategia consiste en lo
siguiente
a) Se deberá tomar como punto de referencia algún objeto fijo (una
señal vertical, un poste de luz, etc.).
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Cualquier distancia puede ser medida de alguna manera, sin embargo, la distancia
de separación entre vehículos en movimiento o distancia de seguridad, como la llamaremos ahora, es muy complicada de calcular, dado que en estos casos nos encontramos a bordo de un automóvil, a
una velocidad determinada, con la imposibilidad que ello apareja a la hora de hacer un cálculo, o intentar medir cuántos metros separan a un vehículo del otro y hacer esto de manera
permanente.
Si bien la velocidad puede ser medida en “tiempo”, tal cual nos aconseja el Reglamento Nacional de Transito; prohibiendo “conducir a una distancia del vehículo que lo precede menor de
la prudente de acuerdo a la velocidad de marcha” que, “la distancia de seguridad mínima requerida entre vehículos, de todo tipo, que circulan por un mismo carril, es la que resulta de una
separación en tiempo de DOS SEGUNDOS (2”)”, sabemos cómo se nos complica esta determinación a la hora de estar circulando.
Por ello, se han establecido algunas “estrategias de seguridad”, que a modo de consejos, dan una guía eficiente para que el conductor pueda constatar, de manera constante y permanente, que está
respetando dicha distancia.
Esta distancia tan importante, suele no ser respetada por los conductores que circulan a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio, por desconocimiento acerca de la prohibición legal, por
imposibilidad de efectuar con certeza el cálculo o, la mayoría de las veces, como claro reflejo de una personalidad y cultura vial que los impulsa a trasgredirla.
Así observamos como muchos conductores interpretan mal ser adelantados por
otros, sobre todo en la circulación en caravana y, por ello, deciden “apropiarse” de ese espacio, reduciendo al mínimo la distancia de separación.
Esta suele ser una respuesta defensiva que se utiliza cuando, a su vez, quienes adelantan lo hacen “invadiendo” la zona de seguridad del vehículo adelantado.
Por apropiación o invasión ilegítimas, vemos como desaparece y se extingue esa zona de seguridad tan necesaria para prevenir accidentes. Tal vez en la creencia de que vamos a poder resistir a las
fuerzas de la física, frenando en un espacio mínimo, o que vamos a frenar en menor espacio porque usamos elementos tecnológicos adecuados, como el caso de vehículos equipados con frenos ABS, tal
vez porque no estimamos que, desde que vemos encenderse las luces del freno del vehículo de adelante y pisamos nosotros a su vez el freno, transcurre un tiempo determinado (el tiempo de reacción)
que se suma al que utilizamos en frenar, con lo cual cualquier idea de frenada instantánea se desvanece; o tal vez por simple indiferencia ante nuestra vida y la de los demás.
Lo cierto es que la falta de un espacio suficiente de separación entre vehículos que circulan por una calle urbana o una vía rural, es una de las razones que fundamentan muchos de los accidentes
que ocurren a diario. Sin embargo, pocos se detienen a reflexionar sobre el riesgo que implica circular “pisando la cola” del automóvil que vamos siguiendo.
Respetar nuestra vida y la del otro, parece no ser una razón suficiente para noinvadir o apropiarnos de ese espacio que debe permanecer libre como garantía deseguridad.
Nadie quiere “perder” en la circulación vial y, sin embargo, cuando no nos mantenemos separados del otro vehículo, o impedimos que lo haga el vehículo que adelantamos, todos estamos perdiendo de
alguna manera: los vehículos involucrados y la sociedad en general, la cual se va conformando de acuerdo a esas costumbres y hábitos, que hablan muy bien del “conductor piola” y, muy mal del
“conductor seguro”.
Cuando en nuestro país nos rasgamos las vestiduras frente a cualquier hecho que implique avasallar la vida y la libertad de algún peruano, no nos olvidemos que, a diario en las rutas y calles de
nuestro país, cualquiera de nosotros puede estar arrebatando dichos valores supremos, con el simple hecho de no respetar la distancia de seguridad, porque ese espacio nos protege y nos salva de
sufrir accidentes.
Convendría meditar sobre este fenómeno por la enorme incidencia que el mismo tiene en la seguridad vial. Así lograremos, entre todos, ir mejorando la calidad de nuestra circulación, empezando por
nuestra seguridad, al cambiar la idea de “apropiación insegura” de las separaciones entre vehículos, por la “cesión segura” de la mismas.